La mujer que creó a Perón

La mujer que creó a Perón

  • Novela histórica
  • 2 capítulos

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Alguien que solo pretende indagar en lo potencial mas allá de las convenciones y de los rebuznos de los que se creen sabios. Alguien que...

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Descripción

Antes que sus bártulos fueran colocados en el muelle, pasando lomas de burros y adaptándose al natural desequilibrio del terreno, Juan Domingo Perón impidió que pesaran en su corazón las tristes barricadas del colapso para asumir a su destino personal como el propio de su nación. Vio muy de cerca a ese instaurado golpe de Estado hecho con premisas imaginarias por lobos que tomaban a la luna como una luminosa cómplice, y a esa furibunda presencia de los traidores que guardaron hasta los últimos minutos a las nefandas violencias. El General utilizó indicaciones eufemísticas, con abrumados nombres señaló a las cosas de acuerdo a las regulaciones que desde antiguo había aplicado en su memoria. El drama había sido puesto en escena y ahora él estaba a las orillas del río, tarareando a su fondo musical. Su fin era el de alterar ficticiamente a esa novedosa realidad tan dura, darle una rendija a ese tiempo para ver que había alguna seguridad por delante. Realizó un genérico hincapié en imponer adustas sanciones, pero eso lo reservaba para un estadio futuro; ahora no apelaba más retos ni esfuerzos, y mantenía en sus labios a sus mohines habituales que constituían una genuina síntesis de su picardía. Ya no se haría el valiente con aquellos que lo detestaban en particular, y habían interrumpido a su hegemónico poder para ser serviles a intereses foráneos que irrumpieron con viles motivos para esterilizar la pujanza de su revolución. Pero no estaba desconcertado porque su poder político ya no le daba más garantías; había tomado al golpe militar como una situación intransferible de su destino. En el país se había fabricado aquello que era obra y arte de cobardes que surgieron con autoproclamadas grandezas cuando antes habían sido insospechadas fracciones del ejército. Hombres que se ajustaban a los pliegos de ascensos dictados por Perón, cuyos rostros se transfiguraban cuando él les dirigía la palabra, y le respondían con un tono suave de sumisión haciéndole comentarios breves o provisionales. Sin embargo, se habían abocado a una serie de trabajos sucios en contra de las clases populares siguiendo los recitados dogmas de la oligarquía. Y le había resultado imposible adscribirles alguna intención malsana (ante sus inusitadas intenciones había sido excesivamente incrédulo). Esos militares habían perdido las éticas de los cuarteles para tornarse traidores; antes lo reconocían con admiración, pero resultó otra la historia de cómo terminaron sus halagos. El general se hallaba al lado del río que no tenía puerto. Ahí parecía como que la nada querría sustituir a la materia, pero se podían individualizar a varios islotes y algunas casonas que no tenían una distinción especial. La costa era una línea larga que se envolvía con el cielo que no estaba despejado, y si bien sus grises eran parciales, resultaban suficientes para cubrir con una liviana neblina a esa jornada ilegitima y engañosa. Las nubes armaban imágenes mitológicas, a extrovertidas figuras de humo que tomaban por asalto a otras menores, pero se diluían en sus extremos sin cobrar más impulsos invasivos; se ahogaban o cedían espacios a otros formatos de humo cuyas conjeturales texturas traían distintos bríos. Perón reflexionó que desde sus principios ventosos habían acuñado a falaces autonomías que se aferraban a contornos que fatalmente se entregaban a la disolución; el cielo ya no era tan azul como lo fue durante la edad en la que los sueños dorados imperaban con simpleza. Novela corta, 81 páginas.

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  • Toni Ferrán

    Toni Ferrán - domingo, 22 de julio de 2018

    Buenos dias maese Grimberg, hacia tiempo que no entraba por acá por falta de tiempo. Hoy he leido varios relatos de compañeros y compañeras a los que sigo y los he disfrutado mucho. Has trazado una breve semblanza de hechos y pensamientos de dos personajes de la historia Argentina que marcaron una época para el pais.Evita, verdadera artifice de lo que seria el peronismo, modeló la figura pública de Perón hasta el punto de crear un lider y un pensamiento. Vos maese Grimberg, lo habeis expuesto con el magnifico estilo que te caracteriza,propio, intimo. Lo he disfrutado palbra por palabra, gracias por seguir con ese estilo propio. Saludos desde Barcelona Daniel. por cierto, ¿ que te parece lo que está sucediendo en Nicaragua?

  • daniel bernardo grimberg

    RE:

    daniel bernardo grimberg - miércoles, 26 de septiembre de 2018

    Hola Toni, perdona la tardanza en responderte, pero he querido hacerlo antes pero por tormentas eléctricas en el sitio, no he podido. Me llena de orgullo lo que me dices y me alienta a seguir adelante, siempre tratando de transmitir un mensaje. En el texto he jugado con la idea que expresas con toques realistas-fantásticos. Yo soy el que está agradecido ya que me haces sentir que puedo marcar una diferencia y con el dulce empeño de escribir podría alcanzar una posición dentro del mundo de la literatura. Sobretodo porque el tuyo es un apoyo de un gran escritor, De Nicaragua no puedo emitir un juicio porque no estoy lo suficientemente compenetrado, pero si diré que toda violencia es mala. Un gran abrazo Toni, y perdóname por no haberte respondido más temprano (cosa que intente, pero no salio). Gracias. .

  • Alvaro Amaya

    Alvaro Amaya - viernes, 21 de julio de 2017

    Daniel esta biografía novelada tiene calidades estéticas que me hicieron leerla con agrado. Excelente el manejo de la escritura. Saludos.

  • daniel bernardo grimberg

    RE:

    daniel bernardo grimberg - lunes, 24 de julio de 2017

    Muchas gracias Alvaro. La apreciacion es reciproca: tu obra es de una gran calidad lo que hace que to elogio sea doblemente bueno. Un saludo desde Buenos Aires.

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