Abelardo Cárdenas

Abelardo Cárdenas

  • Relatos cortos
  • 2 capítulos

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Alguien que solo pretende indagar en lo potencial mas allá de las convenciones y de los rebuznos de los que se creen sabios. Alguien que...

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Descripción

Esto sucedió en Ciudad de México durante un poco refinado efecto del tiempo. Entre los símbolos que fatigaron su existencia estaba el de esa malquerida mujer: Isabel Lasaras. Cuando ascendió al podio con sencillez y candor cómo si este fuese la rumbosa cumbre de su vida, Abelardo Cárdenas oyó junto a diáfanas dedicatorias, al sonido alabador de quienes lo amaban, y comprendió que el estar ahí era el centro gravitacional de lo que constituía su Obra. Ahí no se perpetuaban espectrales presencias ni el apogeo del caos. Sin embargo, la lección que les dará será un embuste de unos minutos, como el polvo que se acumula en el rugoso tacto de los muros... meras palabras que se escurrirán de su memoria para formar valientes frases. Una ayuda que les proveerá con lo que parecerá una esencial teología. Antes de parafrasear lo elemental, Abelardo Cárdenas filtró de las vibraciones cósmicas al sonido lejano de una voz, y recordó a la mujer qué con oculta destreza, lo hizo esconderse y trabajar entre penurias. Ese oculto regaño lo movió a sonreír; citó un prefacio con un alto grado de satisfacción, y sin falsas modestias se sintió un privilegiado. Cuento, 10 páginas.

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